Esta es quizá una d elas espinitas con las que me vengo de nuestro viaje a Marruecos. Si bien es verdad que cualquiera que me conozca y me siga minimamente habrá sacado la evidente conclusión de que me decanto por la fotografia de naturaleza, además de esto una de las cosas que me atraia de este pais era la fotografia etnográfica. En este aspecto nos chocamos frontalmente con las costumbres y la cultura marroquies. Se trata de un pueblo hospitalario, amable y abierto a la gente, pero no asi a la fotografía. Cualquier intento de hacerles una foto era automáticamente correspondido por una actitud esquiva y reacia. No acierto a saber si es como en algunas culturas que aún se piensa que la foto te roba algo del alma, que no querian sentirse como en un circo o cual será la razón. El caso es que las pocas fotografias que pudimos sacar son lejanas y siempre sacadas a escondidas, por detrás o con altas dosis de disimulo.
Aqui podeis ver a un paisanos que nos cruzamos en el TagDilt Track. Un tanto lejana pero me gusto la sensación de inmensidad del entorno y la pose del hombre que transmite tranquilidad y ausencia total de prisas y estrés algo muy habitual en este pais. La prisa mata ¡¡
Termas de Caparra
Hace 18 horas

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